352 páginas
Precio: 14.15€ // 5.69€ (edición digital)
Lola lleva toda la vida soñando con encontrar a alguien que comparta sus gustos por las maratones de series y películas desde el sofá. Alguien que adore comprar chorradas por internet, ir a la playa, aprovechar cualquier ocasión para comer y que se lleve bien con sus amigos y su familia, que lo son todo para ella. Pero, cuando ese alguien aparece, apenas cumple ninguno de los requisitos que Lola siempre ha deseado.Y si hablamos de él… Bueno, si le hubieran dicho que un día alguien como Lola aparecería en su vida para quedarse, probablemente habría alzado una ceja y se habría reído con sorna. En sus planes no se encontraba el tener una relación, y mucho menos con alguien como ella. Sin embargo, el amor no entiende de personalidades. Ni de preferencias. Ni de requisitos. El amor, cuando es verdadero, solo entiende de risas que reconfortan, de abrazos que llenan y de besos que curan heridas profundas.
<AVISO PARA NAVEGANTES>
♦Os recuerdo que todo esto son mis opiniones personales basadas en la lectura y que no hay nada como leer y juzgar por uno mismo ;)
♦Los efectos secundarios de cada libro son diferentes dependiendo del lector.
♦Cuando pongo una nota que está entre 2 puntuaciones normalmente es porque no estoy segura con cuál se quedará así que espero un par de semanas para que se asiente la lectura ;)
♦Para gustos hay colores y para jardines flores y que a mí no me guste un libro no significa que sea una 💩 de la vaca y que a ti no te vaya a gustar.
♦He decidido quitar la puntuación de las reseñas porque me da rabia que mucha gente solo se base en eso y no en lo motivos por los que he llegado a esa puntuación, no obstante en Goodreads seguiré puntuando los libros.
Después de las instrucciones de uso ¡vamos allá! ♦He decidido quitar la puntuación de las reseñas porque me da rabia que mucha gente solo se base en eso y no en lo motivos por los que he llegado a esa puntuación, no obstante en Goodreads seguiré puntuando los libros.
Voy a empezar esta reseña dándole las gracias a mi compi Vero, porque su decisión de añadir al principio de todas nuestras reseñas ese AVISO PARA NAVEGANTES, hoy me parece más acertada que nunca. Tal vez os preguntaréis por qué. Bien, el motivo es que este libro es infumable. Así, sin anestesia ni nada. Un despropósito. Así que, por favor, si os molestan leer reseñas muy negativas por el motivo que sea, o si sois fieles seguidoras de esta autora, absteneos de seguir leyendo porque no os gustará lo que voy a decir y probablemente no estaréis de acuerdo con ninguna de mis apreciaciones.
He leído tantas veces eso de "si no tienes nada positivo qué decir, mejor no digas nada", que os confieso que me ha costado decidir si haría la reseña de este libro o no. Soy consciente de que no es fácil ni agradable hacer una reseña en la que no vas a decir nada bueno. No es cómodo para mí, y entiendo que tampoco lo será para esas lectoras a las que les ha gustado esta historia, o puede que no la hayan leído todavía, pero son lectoras de Cherry y, aun así, deciden seguir leyendo esta entrada para saber qué me ha parecido. Sin embargo, también están las otras lectoras, aquellas que entran al blog esperando encontrar una opinión sincera y honesta y eso para mí es una de las cosas más importantes. Por eso creo que es taaaaan justo decir todo lo erróneo que he encontrado en esta lectura que, al final, mi lado más crítico ha inclinado la balanza a su favor.
Comienzo hablando de ella, de Lola. Es una joven veinteañera que pasa los días alimentándose de comida basura y repantigada en el sofá. Vive con su hermano y un compañero de piso y trabaja desde casa. Teniendo Netflix, chucherías y guarrerías varias, esta chica vive más feliz que Peppa Pig en su charco. Además, cuando no está haciendo alguna de las cosas anteriores, se dedica a comprar compulsivamente en Amazon una gran variedad de gilipolleces que no le son de ninguna utilidad en la vida. Sí, la protagonista tiene un problema grave con las compras, del que solo algunas parecemos darnos cuenta, porque tanto ella como el resto de personajes del libro pasan tres kilos de esta "pequeña cuestión sin importancia". Lo peor de todo es que la autora trata el tema de forma banal, incluso me pareció que quería darle un tonito graciosillo que, sinceramente, a mí me molestó o es que yo soy muy rancia y no supe verle el chiste por ningún lado.
Lola es una protagonista pesada, inmadura e insoportable. En algunos momentos creí que no sería capaz de aguantarla ni un párrafo más. Se supone que es una mujer adulta, pero su comportamiento es el de una niña caprichosa y desquiciante, que te monta el pollo a las primeras de cambio. Además, da por hecho cosas sobre otros personajes que no debería y presupone y juzga sin motivos de peso. Para muestra, un botón:
-Ejemplo 1: en un momento dado le pregunta al protagonista masculino si es gay solo porque este menciona que fulanito le parece un hombre atractivo. Pero, Lola, ¿qué te has fumado, chiquilla? Que un hombre heterosexual diga que otro hombre le parece guapo no significa que deje de ser heterosexual, solo demuestra que tiene ojos en la cara. De verdad, a esta chica le faltan tres hervores a fuego lento.
-Ejemplo 2: piensa que su hermano es un cobarde solo porque el chaval va a casa de la chica que le gusta y no tiene sexo con ella. ¿Pero de dónde te has sacado semejante deducción de mierder?
-Ejemplo3: el protagonista masculino le comenta que su cuñada es una arpía. Bueno, pues Lola, haciendo gala de su "aguda inteligencia", le zampa un "tranquilo, es normal que entonces tu hermano se divorciara de ella". Así, sin conocer los detalles de la situación. Nada más que por ese adjetivo ella deduce que la que ha actuado mal es la cuñada del prota y no el hermano.
-Ejemplo 4: trata con una superficialidad asombrosa el tema del sexting. En una de las escenas, Lola le envía al protagonista una foto de sus bubis. Hasta ahí, vale, que somos libres y cada cual podemos hacer lo que nos salga del alma, y que conste que no es el primer libro en el que me encuentro esto. La diferencia está en que aquí está llevado de forma pésima.
Me pareció fatal la actuación de Lola cuando piensa en el hipotético caso de que sus bubis empiecen a pasearse por internet como Pedro por su casa. La reacción de ella es de lo más superficial, en plan, "bueno, tampoco pasa nada si este tío difunde mi foto por ahí, más se me ve cuando voy a la playa". ¿En serio? Con la de gente que hay hoy día que sufre acoso por estos temas, que están pasándolo verdaderamente mal y va ella y suelta semejante insensatez.
No sé, pero me parece algo muy serio para que se trate con esa dejadez. Si la autora pretendía que fuera una escena sexi, para mí se equivocó.
Lorenzo, el protagonista masculino, ha llegado al sur de España bastante tocado, después de pasar varios años en New York por trabajo. Allí ha sufrido una ruptura muy dolorosa y, por esta razón, vuelve a su tierra natal para lamerse las heridas junto a su familia (ya podías haberte quedado en territorio yankee, Lorenzo, hijo mío).
Lo que podría haber sido una cuestión interesante en relación a lo que la autora plantea sobre Lorenzo, para mí ha quedado en un burdo intento de obtener drama a costa de una situación espantosa. El tema del pasado del protagonista masculino requería seriedad y delicadeza, dos cualidades que en este libro brillan por su ausencia.
Por otra parte, Lorenzo es uno de los personajes más sosos que he leído. En algunos momentos llegué a pensar que quizá fuera culpa de la misma Lola, que lo contagiaba con su toxicidad. Pero luego veía que no, que lo que le faltaba a él era personalidad y más "sangre en las venas", y que se dejaba guiar por todas las pamplinas de ella.
Sea lo que sea, es complicado para mí destacar nada atractivo en él. Por mucho que la autora lo pinte como un tío buenorro, de esos que te hacen temblar hasta las pestañas, si no tiene carisma, para mí es un no rotundo.
El libro ya empieza mal desde el principio, cuando los protagonistas se ven por primera vez. Y, ¿por qué? Pues porque la escena podría resultar divertida y cómica si no fuera porque Lola saca de quicio la situación. Una situación que, por otro lado, podría ser de lo más común y corriente en la vida de cualquier mujer pero que, sin embargo, la autora se empeña en ridiculizar hasta unos niveles muy vergonzosos. Me dio la sensación de que su intención consistía en crear una escena graciosa para que el primer encuentro fuera impactante e inolvidable. En cambio, el resultado fue una secuencia lamentable y penosa.
Y esto es solo el principio de una sucesión de escenas absurdas y sin sentido, las cuales solo hacían reafirmarme, cada vez más, lo tontolculo que eran los personajes y, en general, la historia en sí misma.
Hacen dramas mundiales por las cosas más estúpidas que podáis imaginar, sobre todo Lola, que es capaz de armar un tangai monumental si su vibrador se queda sin pilas. Había momentos en los que soltaban comentarios tan poco inteligentes (no solo los protas, los secundarios también son de traca), que me pasé la mayor parte de la lectura con los ojos vueltos. Y otros momentos en los que parecían sufrir algún grado de desequilibrio mental. Repito, especialmente ella.
Es un libro que mezcla una gran cantidad de ideas pero soltadas sin orden, como si la autora las hubiera metido todas en una coctelera, la hubiese agitado y el resultado fuera una novela plagada de topicazos y repetitiva hasta el hartazgo. Frases como "¿os he dicho que quiero mucho a mi abuela?", dirigiéndose a la lectora, se repiten hasta la saciedad. Y digo yo, ¿una vez o dos no son suficientes? No es que las lectoras seamos tontas del bote y necesitemos que nos recuerden constantemente el amor que la protagonista siente por su abu. Yo también adoraba a la mía, pero no voy por la vida en plan tolai diciéndoselo a todo quisqui.
Seguro que habrá gente que a estas alturas se pregunte: ¿Pero esta idiota porqué no ha abandonado el libro? El principal motivo de no haberlo hecho, aparte de que hace mucho tiempo que no dejo libros sin terminar, es que lo leí para una LC, acompañada de otras chicas, y decidí que debía acabarlo como fuera. Quería poder opinar con fundamento cuando nos tocara debatir sobre él, así que opté por controlar mis ganas de tirar el Kindle por la ventana y le eché unos cuantos eggs a la cosa. Está claro que me ha servido para conocer hasta qué punto mi cerebro es resistente ante una "tortura lectora" como esta. Después de leerlo, siento que estoy capacitada para enfrentarme a cualquier historia que me echen, por muy mierder que sea.
No olvidaré nunca a esta protagonista. Siempre la recordaré como un claro ejemplo de lo que no quisiera volverme a encontrar en un libro jamás.
Y para ir terminando, que ya es hora, está demás decir que, obviamente, no recomendaría esta joyita a nadie. Este libro es todo lo que está mal. Junto, mezclado y revuelto.
De verdad, ojalá que vosotras pudierais disfrutarlo todo lo que yo no pude. En cualquier caso, me remito a las primeras líneas de esta reseña, como sabemos, la lectura es un mundo muy relativo y, lo que yo haya percibido o lo que a mí me haya hecho sentir esta novela, no tiene porqué parecéroslo a vosotras.
Si aun así lo teníais en to read y decidís echarle valor, solo os puedo desear que la suerte os acompañe.
¡Nos leemos, besitos!

