Herido
288 páginas
Precio: 14'15€ // 6'64€ (edición digital)
¡Hola!
La reseña que comparto hoy con vosotr@s me ha supuesto bastante dificultad y algún que otro momento de reflexión conmigo misma. He tratado de asumir, de la mejor manera posible, todos esos sentimientos ambiguos que han comenzado a asaltarme en cuanto he cerrado este libro. Os confieso que todavía, casi una semana después, hay numerosos detalles que aparecen confusos en mi mente. Os soy sincera, viniendo de esta autora, no me sorprende nada.
A Tabitha Suzuma la conocí con Prohibido, un libro que a mí me conmovió hasta tal punto que, a día de hoy, aún me sigue doliendo cuando pienso en sus personajes. Sí, creo que podría decirlo así, ese libro me dolió. Sobre todo por aquel final.
Creo que es una escritora con un gran talento y admiro lo que es capaz de transmitir con sus letras. Las temáticas que utiliza en sus argumentos son polémicas pero, a la misma vez, son tratadas con sumo cuidado y con la delicadeza que requiere el tema.
Soy consciente de que a mucha gente no le gusta nada leer sobre ciertos temas muy delicados, cómo los que Tabitha suele tratar en sus libros. Cuando decidí que leería HERIDO, hice un esfuerzo por mentalizarme e intenté tener muy presente lo que podría encontrarme: mucho drama, escenas tristes y giros sorprendentes.
Siempre me ha llamado la atención la inclinación de esta autora por los temas peliagudos, escabrosos, por la tristeza y la muerte... creo que todos ellos son rasgos característicos de Tabitha y de su escritura. Creo que siempre deja clara constancia de la atracción que parece sentir en sus historias hacia la desgracia.
En HERIDO se nos habla de varias realidades sociales a través de sus personajes principales, sobre todo de Mathéo, así como de las relaciones que estos mantienen con sus respectivas familias. Tabitha cuenta una realidad monstruosa; un hecho muy horrible, cruel y espeluznante (¿por qué será que esto no me sorprende nada viniendo de ella?).
El libro nos cuenta la historia de Mathéo, un adolescente londinense de diecisiete años, buen estudiante, campeón de salto de trampolín, atractivo y con éxito.
Su vida no es lo que parece a simple vista. Puede ser que viva en una gran casa, que no tenga problemas económicos, pero su realidad interior es otra muy diferente.
Me pareció tan solo un chico joven y vulnerable que se ve sometido a una presión enorme, constantemente empujado a seguir siendo el mejor y con una falta de cariño inmensa por parte de sus padres. Su ambiente hogareño deja mucho que desear. Sus padres les proporcionan a él y a su hermano pequeño Loïc, todo lo material de que disponen para que lleven una buena vida (la que ellos quieren que lleven). En cambio, no les ofrecen lo más importante y lo que más anhela un niño: amor y un verdadero hogar.
Esto es algo que está muy presente en el libro, sobre todo en las escenas en las que Mathéo es testigo de la buena relación que su novia, Lola, mantiene con el padre de esta, Jerry.
Él también desea tener esa complicidad con sus padres, esa confianza y cariño. Sin embargo, es todo lo contrario. En su casa se siente vacío y solo, al menos eso es lo que a mí me llegaba a través de él, mientras iba leyendo.
Para Mathéo, Lola es su mayor apoyo, su refugio, siempre acude a ella cuando la necesita. Ambos están muy enamorados y, cómo tal, sueñan con hacer cosas juntos después de entrar en la universidad.
Ya de entrada os digo que este libro no cuenta una historia romántica, al menos yo no lo veo así. El romance entre Mathéo y Lola es una parte de la trama, sí. Pero no es lo principal, no es ese el núcleo del libro.
La vida de él cambia drásticamente después de un fin de semana en el que gana una decisiva competición de salto. Después de eso, Mathéo jamás vuelve a ser el mismo chico que era. Algo ha ocurrido ese fin de semana, algo que lo ha destrozado, lo hace sentir sucio y le causa pesadillas recurrentes cada noche. Ese traumático suceso que sufre Mathéo determina su relación con Lola. Y su vida futura.
Considero que la autora describe minuciosamente cada sentimiento de Mathéo, refleja a la perfección lo mal que se siente el protagonista y lo hundido que se encuentra.
Por ese lado, bien, porque vamos conociendo de primera mano (narrado en tercera persona) cada pensamiento de Mathéo, lo desesperado que está y la angustia que no le permite respirar. Pero a mí me ha faltado conocer más acerca del personaje de Lola, por ejemplo, e incluso de otros que son determinantes también en esta historia.
Es indiscutible la profundidad que adquiere el personaje de Mathéo, al contrario que otros, que carecen de ese análisis más meticuloso. Creo que se habla sobre ellos de manera más superficial y, en realidad, también juegan papeles importantes en esta historia. Sin embargo, la autora opta por dibujar esas personalidades más débilmente y se centra más en Mathéo.
En general, es un libro que sigue un ritmo constante. Me mantuvo en vilo durante toda la lectura, ansiosa por descubrir porqué Mathéo ya no tenía ganas de vivir. Y lo entendí, me sentí muy mal por él, porque es un trago muy duro el que tuvo que pasar, muy difícil de superar.
El libro tiene una buena dosis de suspense e intriga. Básicamente, lo que sostiene casi toda la estructura de esta historia, es ese hecho aterrador que desconocemos hasta casi el final y del que la autora nos da a conocer ciertos flashbacks.
He de decir que a mí me impactó muchísimo, jamás hubiera imaginado ese giro argumental. Mis hipótesis iban encaminadas hacia otros derroteros, así que el golpe al conocerlo fue brutal. Y odié a cierto personaje con todas mis fuerzas.
En cuanto a la descripción que hace la autora de la escena clave, es muy cruda pero real. Es decir, es lógico que tengamos que saber qué pasó, pero es que es un suceso tan fuerte y horrendo, que yo hubiera agradecido un par de detalles menos. Eso sí, cambia radicalmente el curso de la historia y, por supuesto, el final. Antes os comenté lo que más o menos me esperaba de Tabitha (menos mal que iba predispuesta al drama) pero, aun así, es muy inesperado, angustioso y trágico.
Me gusta ser honesta y por eso prefiero deciros que en este libro existen dos escenas concretas que podrían herir la sensibilidad de much@s lectoras/es. Así que si decidís que vais a leerlo, tenedlo en cuenta, por favor.
¿Lo recomendaría? Sí, lo haría. Pero nunca te aconsejaría leerlo cuando estés triste, si eres una persona muy sensible o si te hacen daño los libros que llevan una gran carga dramática. Si este tipo de lecturas son un gran handicap para ti, quizá esta novela no termine gustándote.
En definitiva, para mí merece la pena conocer las historias creadas por Tabitha Suzuma, a pesar del sufrimiento (sí, es probable que con ella sea necesario buscar o sacar nuestro lado más masoquista). Por eso, creo que debemos ir un poquito con pies de plomo al leer a esta autora, si nunca lo habéis hecho. A l@s que ya la habéis leído, pues es más fácil porque podéis haceros una ligera idea de lo que os encontraréis, o tal vez no, y os deje a cuadros totalmente XD.
Bueno, no me enrollo más por hoy. Ahora espero que me contéis qué os parece este libro; si os llama la atención, si ya lo habéis leído, o si os gusta o no la autora.
¡Besitos, nos leemos!





