27 de julio de 2014

Tenías que ser tú - Susan Elizabeth Phillips




Chicago no está preparada para Phoebe Somerville, el bombón más escandaloso y curvilíneo de Nueva York, que acaba de heredar el equipo de fútbol de los Chicago Stars. Y Phoebe no está preparada para el entrenador estrella de los Stars, Dan Calebow, dorada y salvaje leyenda viva de Alabama.
Dan es todo lo que Phoebe aborrece: un machista intransigente. Y la nueva y bella jefa es todo lo que Dan desprecia: una niña bien sin dos dedos de frente. ¿Por qué, entonces, se siente atraído por ella. Y ¿por qué el encanto de niño bueno de Dan hace que la cosmopolita Phoebe se sienta torpe, tímida y extrañamente asustada?
Porque la pasión es el nombre del juego, y hay dos tercos oponentes decididos a ganar.




Una historia muy divertida, he pasado momentos de decir "madre mía que vergüenzaaaa", me imaginaba en esas situaciones y quería que la tierra me tragase, jajajaja.
La anécdota del caniche durante el entierro no tiene desperdicio, la escena está tan bien descrita que te imaginas allí mismo intentando atrapar a Pooh.

A Phoebe, todo el mundo la considera una rubia tonta. Siempre se sintió poco querida, su madre había muerto y su padre no le hacía caso,  fue una niña gordita y solitaria. Nunca tuvo una buena relación con su padre pero cuando fue violada y él no le hizo ni caso poniéndose de parte del agresor, decidió irse de casa y terminó viviendo en Europa durante muchos años, por ese motivo todo el mundo se sorprendió al conocerse las condiciones del testamento de Bert Somerville. 
De repente de convierte en la propietaria de los Chicago Stars, algo que no hace gracia a nadie, incluida ella que odia el fútbol, e intenta pasar de todo y no ceder a las exigencias de su padre.
Después de todos los años pasados y de haberse convertido en un bombón se sigue sintiendo muy insegura, sobre todo cuando está con hombres fuertes, por ese motivo se pone el chip de "mujer seductora".
Tiene un carácter bastante fuerte, nadie lo diría por la imagen que da, pero tiene un pronto tremendo.

–¿En qué me he equivocado?–preguntó.
Inclinándose hacia adelante, Ron palmeó su mano y murmuró–: Johnny Unitas está jubilado ahora. Tiene sesenta años. Y era quarterback.
–Ah.
–Pero si todavía jugase y fuera joven, esa sería una sugerencia excelente.
–Gracias –contestó ella con dignidad.
Con la cabeza todavía inclinada, Dan se enjugó las lágrimas con los pulgares.
–Johnny Unitas. Jajaja… Completamente irritada ahora, ella giró las piernas hacia él mientras se quitaba las gafas y las ponía sobre los contratos sin firmar.
–¿Ganó tanto dinero cuando jugaba? La miró con ojos húmedos.
–Para empezar los quarterbacks están mejor pagados, sobre todo cuando llevan unos años en la liga.
–¿Mejor que ocho millones de dólares? –Si.
Ella golpeó los contratos sobre el escritorio.
–Estupendo. ¡Entonces fírmelos usted! –Poniéndose de pie, se dirigió hacia fuera.

Dan, es el entrenador del equipo, un machote al que le pone de los nervios que la dueña de los Chicago desaparezca y eluda sus responsabilidades, como firmar renovaciones de contratos de jugadores que no pueden jugar porque "la rubia" no hace su trabajo, y por lo tanto decide tomar cartas en el asunto e ir a buscarla y cantarle las cuarenta.
Después de muchos años de locuras durante su juventud, y un matrimonio fallido, ahora está en busca y captura de la mujer que será la madre de sus hijos. Quiere una mujer dulce, cariñosa, que no tenga una profesión absorbente y que pueda ocuparse de la casa y los niños. Puede parecer muy machista, pero después de la infancia que tuvo que soportar, no me extraña que esté buscando a la perfecta ama de casa - esposa - madre.

Los diálogos entre los protagonistas están llenos de discusiones, de "toma y daca".  Al principio no se soportan pero luego va surgiendo la camaradería entre ellos y también aumenta la atracción física.
Gracias a Dan, que a pesar de ser un machista gruñón, una vez se atraviesa esa muralla que tiene, es un buen tío, ella logra superar ese algo que hay dentro de ella y que le impide ser una mujer completa. También hace de puente entra las dos hermanas porque al principio y durante bastante tiempo al hermana pequeña de Phoebe, Molly, no la soporta por el simple hecho de que su padre siempre decía que su hermana mayor tenía más coraje que ella porque le hacía frente y bla, bla, bla, vamos que el difunto era un individuo de lo peor...

La explosión iba a venir en cualquier momento. Lo sabía.
Ella arrugó la frente.
–Sólo quiero dejar bien claro que lo he entendido bien. ¿Tú dices ahora , y -se supone- que te sigo para ser…? ¿Tu propiedad personal? –Eso es lo que dije. –Él se preparó.
–Tuya.
–Si.
Ella respiró profundamente y sonrió.
–De acuerdo.
Estupefacto, la miró deslizarse por la puerta. Cuando cerró, echó hacia atrás la cabeza y se rió. Lo había vuelto a hacer. Le había ganado la mano otra vez.


Los personajes secundarios, tienen su gracia, Viktor el amigo de Phoebe, hace de mediador al principio. Luego está Bobby Tom Denton, un chuleta muy gracioso, que será el prota de la segunda parte de la serie. Luego está Ron que es el cómplice de Phoebe en un par de pantomimas que planean los dos para salirse con la suya; al principio nadie apostaba nada por ninguno de los dos pero juntos hacen muy buen trabajo dirigiendo a los Stars.

La puerta se cerró detrás de ella y los dos hombres se estudiaron durante un largo rato. Viktor habló primero.
–Debe prometerme, entrenador, que no la lastimará.
–Lo prometo.
–Lo ha dicho demasiado rápido para mi gusto. La verdad es que no le creo.
–Soy un hombre de palabra, y le prometo que no la lastimaré. –Flexionó las manos–. Cuando la asesine, lo haré tan rápido que no sentirá nada.
Viktor suspiró.
–Eso es exactamente lo que me temía.

Bobby Tom solía picarse cuando alguien ponía en duda su buena apariencia y esa noche no fue una excepción.
–¿De veras? Para tu información dijo que me parezco a ese actor de cine, ¿Cuál era su nombre? Christian Slater. –Bobby Tom frunció el ceño–. ¿Alguien sabe quien coño es Christian Slater? Ninguno de ellos lo sabía.
Por un momento Bobby Tom pareció algo perdido. Luego arrebató una copa de champán a un camarero que pasaba y sonrió ampliamente.
–Bueno, pues te diré una cosa sobre él. Debe ser guapo como un demonio.
Todos ellos se rieron.

Me ha gustado el libro, me lo he pasado bien, pero no fue una lectura que me atrapase a excepción del trama del final, vamos que se puede dejar de leer voluntariamente (sin ningún tipo de coacción). Es de lectura amena y aunque no sea un libro cortito te ayuda a desconectar ya que no es muy intenso. Me gusta como escribe la autora, de una manera fresca y muy divertida.
Una buena lectura para este verano, y creo que toda la serie será por el estilo.

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2 comentarios

  1. No me puedo creer que este libro-saga-autora tenga menos puntuación que el señorito Grey x)
    Pues nada, a mi esta autora y la saga me gustan bastante ^^
    Un besito

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